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Opinión

Las oportunidades ganaderas, el ingreso y la paz

«Como se ha analizado con suficiencia, no es económica, social y -quizás- ambientalmente deseable que Colombia tenga poco menos de una vaca por hectárea. Es una situación, además, que expresa una de las tantas conflictividades sobre la tierra, pero que también ha rezagado la capacidad productiva de una actividad que podría ser una de las apuestas estratégicas del campo«
Mario Alejandro Valencia
Febrero 4 del 2024

Además de lo anterior, coyunturalmente la ganadería bovina enfrenta unas condiciones adversas. La producción ganadera cae en 2023, mientras la producción formal y el consumo de carne se estancan, con una tendencia a decrecer. Esto es porque el precio al consumidor de la carne bovina sigue muy alto, aunque el precio del ganado ha caído. Es decir, efectivamente la intermediación se está quedando con un margen amplio entre los menores precios que reciben los productores y los mayores precios a los consumidores.

La informalidad también aparece como una de las razones de distorsión en el precio del mercado cárnico, que obliga tomar acciones interinstitucionales nacionales y locales para mejorar su trazabilidad. Esto, además, es un imperativo para la búsqueda de nuevos mercados, como es uno de los propósitos del actual gobierno con el fortalecimiento de la diplomacia agrícola, en la que tuve oportunidad de trabajar.

La caída en las exportaciones de carne bovina desde Colombia en el año anterior corresponde a un factor exógeno de crecimiento sostenido en Brasil con una devaluación del Real, que hace más competitivas sus ventas foráneas. En general, la demanda mundial de carne bovina sigue creciendo, especialmente en países de ingresos altos.

 

Que Colombia se beneficie del crecimiento en el consumo de carne bovina, que se sostendrá en los próximos 30 años, solo será posible con una transformación productiva de la actividad ganadera. Más exportaciones, para aprovechar los mercados que se han abierto, entre ellos los recientes en Asia y Centro América, como reconoce el presidente de Fedegán, requiere un tránsito hacia la ganadería sostenible. Los sistemas silvopastoriles necesitan modernización, digitalización y mecanización en cada uno de los procesos de campo y en las plantas de beneficio animal. Pero, sobre todo, conlleva acciones que permitan que los pequeños ganaderos se asocien y participen de los beneficios de la exportación. Solo así podrán mejorar sus ingresos, para la creación de una nueva clase media.

La simbiosis entre Estado y mercado debe trabajar en proyectos estratégicos concretos, recogiendo las capacidades existentes para mejorar encadenamientos entre segmentos empresariales, desde las micro hasta las grandes. Tenemos que actuar con celeridad para llegar pronto a los mercados en Asia, Centro América y Norte América.

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